
"¿Y tú que estudias?" "¡Geografía!", respondo con orgullo. La inmediata reacción es como para bajarte los ánimos, pero ya estoy acostumbrado: "Debes querer ser profesor de colegio". Este era el clásico intercambiode palabras en el patio de Letras en la segunda mitad de la década pasada cuando conocías a alguien. En esa época, ser estudiante de Geografía era algo raro y, a decir verdad, creo que aún lo es, por el reducido número de personas que estudian la carrera. Sin embargo, ser de la Especialidad de Letras y Ciencias Humanas con menos alumnos es algo especial. Esto lo digo por muchas razones, pero la más importante es que esa Especialidad reúne a un grupo de soñadores y aventureros (alumnos y profesores) que quieren cambiar el mundo recorriéndolo.
Ese es el primer filtro para ingresar a Geografía: te tiene que gustar viajar y conocer nuevos sitios. Aunque muchas personas te dirán que les encanta viajar, somos pocos los que disfrutamos de todo el recorrido, y mientras más duro, mejor. Viajamos como locos y muchas veces auspiciados por la misma Universidad. Tengo una libreta de campo de mi época universitaria y, como los geógrafos-exploradores clásicos, en ella apunté religiosamente todos los sitios a los que viajé, y suman más de 60 lugares diferentes en el Perú y países vecinos en tan sólo un puñado de años. Mi primera salida de campo fue a Chimbote, en 1999; la última fue a San Pedro de Lloc, en el 2002, y entre ambas hay más de veinte viajes por costa, sierra y selva con mis compañeros y profesores. Pasar tanto tiempo juntos crea una atmósfera de confianza y familiaridad. Si se suma un poco de picardía, tendrás anécdotas que llevarás por el resto de tus días. Si es que alguno de los lectores quiere conocer alguna, pues sólo basta que se acerquen a uno de nosotros y cordialmente invitarnos a disfrutar unas copas, ¡ya que muchas de ellas son incontables en espacios públicos!
Más allá de los viajes y la gran camaradería que se practica en la Especialidad de Geografía, también creo que somos un grupo privilegiado de alumnos por otras razones. La calidad y experiencia de los profesores es muy alta, la enseñanza es personalizada y hay muchas opciones de encontrar becas para posgrados en otros países. Hay ex alumnos desperdigados por todos los continentes –no es exageración–. Ya sea por trabajo o por estudio, el geógrafo está obligado siempre a ir más allá. En mi caso, llegué primero a Huaraz como practicante por sólo un mes y medio, y me quedé cinco años recorriendo montañas y punas, trabajando con campesinos que tienen mucho que enseñar, a pesar de no tener estudios superiores. Ese mismo trabajo me llevó dos veces a Europa, una a Estados Unidos, y a incontables sitios del Perú. Jamás hubiese imaginado que ser bachiller de Geografía de la PUCP con un poco de experiencia laboral me bastara para dar una charla sobre los efectos del cambio climático en el Parque Nacional Huascarán, ante una audiencia infinitamente más instruida que yo en la sede de UNESCO en París.
Así que, para todos aquellos que piensan que se estudia geografía para ser profesor de colegio, les respondo: sí, y muchas cosas más. Seguro que para ellos viajar es llegar al destino, mientras que para nosotros el destino es viajar.
escribe Pablo Dourojeanni Egresado de la Especialidad de Geografía y Medio Ambiente

1 comentario:
Que lindo leer a Pablón y sentir lo que realmente es esta Espacialidad de Geografía. Además, su tono y humor es tan característico que siento que está al lado contándolo.
Los felicito a todos por esta semana geográfica y me da mucha pena no haber estado allí para compartirla con ustedes. A trabajar el espacio creativa y éticamente que aún queda MUCHO por hacer!!
Saludos desde Barcelona. Diana
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